ALT elevada en perros: Causas, síntomas y tratamiento

La alanina aminotransferasa (ALT) es una enzima que se encuentra principalmente en el hígado de los perros. Aunque también se halla en menor medida en otros tejidos como los músculos, un aumento significativo de ALT en un análisis de sangre suele indicar daño o inflamación hepática. Es crucial entender que un hallazgo de ALT elevada no es una enfermedad en sí misma, sino una señal de que algo está afectando la salud del hígado. Este artículo profundiza en las causas de la ALT alta en perros, los métodos de diagnóstico, las opciones de tratamiento y las medidas preventivas.

¿Qué es la ALT y por qué es importante?

La ALT es una enzima intracelular, lo que significa que su concentración es mucho mayor dentro de las células hepáticas (hepatocitos) que en la sangre. Cuando las células del hígado se dañan, liberan ALT al torrente sanguíneo, lo que resulta en niveles elevados detectables a través de un análisis de sangre. Medir los niveles de ALT es una herramienta valiosa para evaluar la función hepática y detectar posibles problemas. Sin embargo, es importante destacar que la ALT no es la única enzima hepática que se evalúa. Otros marcadores, como la aspartato aminotransferasa (AST), la fosfatasa alcalina (ALP) y la bilirrubina, también se utilizan para obtener una imagen completa de la salud del hígado.

Causas de la ALT Alta en Perros

Las causas de la elevación de ALT en perros son variadas y pueden clasificarse en varias categorías:

Enfermedades Hepáticas Primarias

Estas enfermedades afectan directamente al hígado:

  • Hepatitis: Inflamación del hígado, que puede ser causada por virus (como el adenovirus canino tipo 1), bacterias, parásitos, toxinas o enfermedades autoinmunes. La hepatitis crónica, en particular, puede provocar daño hepático progresivo y elevación persistente de ALT.
  • Cirrosis: Una condición en la que el tejido hepático normal es reemplazado por tejido cicatricial (fibrosis). La cirrosis es el resultado final de muchas enfermedades hepáticas crónicas y puede llevar a la insuficiencia hepática.
  • Lipidosis Hepática (Hígado Graso): Acumulación excesiva de grasa en las células del hígado. Aunque es más común en gatos, también puede ocurrir en perros, especialmente aquellos con obesidad o diabetes.
  • Tumores Hepáticos: Pueden ser benignos o malignos. Los tumores malignos (cáncer de hígado) pueden causar daño hepático significativo y elevación de ALT.
  • Colangitis/Colangiohepatitis: Inflamación de los conductos biliares y del hígado. Puede ser causada por infecciones bacterianas, enfermedades autoinmunes o trastornos inflamatorios.
  • Enfermedad de almacenamiento de cobre: Algunas razas, como el Bedlington Terrier, son propensas a acumular cobre en el hígado, lo que causa daño hepático y elevación de ALT.
  • Shunt portosistémico: Es una anomalía vascular congénita en la que la sangre que debería pasar por el hígado para ser filtrada, lo evita y pasa directamente a la circulación sistémica. Esto puede causar daño hepático y elevación de ALT.

Enfermedades Hepáticas Secundarias

Estas enfermedades afectan al hígado indirectamente, como consecuencia de otros problemas de salud:

  • Enfermedades endocrinas: La diabetes mellitus, el hiperadrenocorticismo (enfermedad de Cushing) y el hipotiroidismo pueden afectar la función hepática y causar elevación de ALT. Por ejemplo, el hiperadrenocorticismo puede aumentar la producción de ciertas enzimas hepáticas, incluyendo la ALT.
  • Pancreatitis: La inflamación del páncreas puede liberar enzimas que dañan el hígado y elevan la ALT.
  • Enfermedad Inflamatoria Intestinal (EII): La inflamación crónica del tracto gastrointestinal puede afectar la función hepática y causar elevación de ALT.
  • Insuficiencia Cardíaca Congestiva: La congestión venosa causada por la insuficiencia cardíaca puede afectar el hígado y elevar la ALT.
  • Infecciones sistémicas: Infecciones graves en otras partes del cuerpo pueden afectar la función hepática y causar elevación de ALT.

Otras Causas

  • Fármacos y Toxinas: Ciertos medicamentos, como los glucocorticoides (esteroides), los anticonvulsivos, algunos antibióticos y los antiinflamatorios no esteroideos (AINEs), pueden ser tóxicos para el hígado y causar elevación de ALT. Las toxinas ambientales, como las micotoxinas (producidas por hongos) y ciertos productos químicos, también pueden dañar el hígado.
  • Traumatismos: Lesiones en el abdomen pueden dañar el hígado y elevar la ALT.
  • Causas Musculares: Aunque ALT es predominantemente hepática, un daño muscular severo puede liberar pequeñas cantidades de ALT a la sangre, contribuyendo a una elevación leve. En casos de daño muscular, generalmente se eleva la creatina quinasa (CK) mucho más significativamente que la ALT.
  • Edad: En cachorros, los niveles de ALT pueden ser ligeramente más altos de lo normal debido al crecimiento y desarrollo del hígado.

Diagnóstico de la ALT Alta en Perros

El diagnóstico de la causa subyacente de la ALT alta requiere un enfoque sistemático y exhaustivo. El veterinario realizará un examen físico completo del perro y recopilará información detallada sobre su historial médico, incluyendo su dieta, medicamentos, historial de vacunación y cualquier signo clínico que haya observado el propietario.

Las pruebas diagnósticas que se pueden realizar incluyen:

  • Análisis de sangre completo: Incluye un hemograma completo (CBC) y un perfil bioquímico sérico. El hemograma completo evalúa las células sanguíneas (glóbulos rojos, glóbulos blancos y plaquetas) y puede revelar signos de infección, inflamación o anemia. El perfil bioquímico sérico evalúa la función de varios órganos, incluyendo el hígado, los riñones y el páncreas. Además de la ALT, se medirán otras enzimas hepáticas (AST, ALP, GGT), la bilirrubina, las proteínas totales y la albúmina.
  • Análisis de orina: Evalúa la función renal y puede revelar signos de infección o inflamación en el tracto urinario. También se puede medir la densidad de la orina para evaluar la capacidad del riñón para concentrar la orina.
  • Pruebas de función hepática: Estas pruebas evalúan la capacidad del hígado para realizar sus funciones metabólicas. Pueden incluir la medición de la concentración de amoníaco en la sangre (para evaluar la función de desintoxicación del hígado) y la medición de los ácidos biliares (para evaluar la función de excreción del hígado).
  • Pruebas de imagen:
    • Radiografías abdominales: Pueden revelar el tamaño y la forma del hígado, así como la presencia de tumores o cálculos biliares.
    • Ecografía abdominal: Proporciona una imagen más detallada del hígado y otros órganos abdominales. Puede detectar tumores, abscesos, cálculos biliares y otras anomalías. También se puede utilizar para guiar la toma de biopsias hepáticas.
    • Tomografía computarizada (TC) o resonancia magnética (RM): Proporcionan imágenes aún más detalladas del hígado y otros órganos abdominales. Pueden ser útiles para detectar tumores pequeños o para evaluar la extensión de una enfermedad hepática.
  • Biopsia hepática: Es el estándar de oro para el diagnóstico de enfermedades hepáticas. Consiste en extraer una pequeña muestra de tejido hepático para su análisis microscópico. La biopsia hepática puede revelar la causa de la enfermedad hepática, la gravedad del daño hepático y el pronóstico. La biopsia hepática se puede obtener mediante cirugía, laparoscopia o aspiración con aguja fina guiada por ecografía.
  • Pruebas específicas: Dependiendo de los hallazgos iniciales, se pueden realizar pruebas específicas para descartar ciertas enfermedades. Por ejemplo, se pueden realizar pruebas para detectar enfermedades infecciosas (como la leptospirosis), enfermedades autoinmunes (como la hepatitis autoinmune) o enfermedades de almacenamiento de cobre.

Tratamiento de la ALT Alta en Perros

El tratamiento de la ALT alta en perros depende de la causa subyacente. No existe un tratamiento único para todas las causas de la ALT alta. El objetivo del tratamiento es abordar la causa subyacente, reducir la inflamación y el daño hepático, y apoyar la función hepática.

Las opciones de tratamiento pueden incluir:

  • Medicamentos:
    • Hepatoprotectores: Medicamentos que protegen las células del hígado del daño. Ejemplos incluyen el SAMe (S-adenosilmetionina), la silimarina (extracto de cardo mariano) y el ácido ursodesoxicólico (UDCA).
    • Antiinflamatorios: Medicamentos que reducen la inflamación en el hígado. Los corticosteroides (como la prednisona) se utilizan a menudo para tratar la hepatitis autoinmune.
    • Antibióticos: Se utilizan para tratar infecciones bacterianas en el hígado.
    • Antifúngicos: Se utilizan para tratar infecciones fúngicas en el hígado.
    • Quelantes de cobre: Se utilizan para eliminar el exceso de cobre del hígado en perros con enfermedad de almacenamiento de cobre. Ejemplos incluyen la penicilamina y el trienteno.
  • Dieta: Una dieta terapéutica baja en proteínas y alta en carbohidratos puede ayudar a reducir la carga de trabajo del hígado y a prevenir la acumulación de toxinas en la sangre. Las dietas terapéuticas para enfermedades hepáticas también suelen ser bajas en cobre y altas en zinc.
  • Suplementos: Algunos suplementos, como la vitamina E y el selenio, pueden ayudar a proteger el hígado del daño oxidativo.
  • Cirugía: Puede ser necesaria para extirpar tumores hepáticos, corregir shunts portosistémicos o extraer cálculos biliares.
  • Fluidoterapia: Se utiliza para mantener la hidratación y el equilibrio electrolítico en perros con insuficiencia hepática.
  • Transfusiones de sangre: Pueden ser necesarias para tratar la anemia o la coagulopatía en perros con insuficiencia hepática.

Es importante destacar que el tratamiento de la ALT alta en perros puede ser un proceso largo y costoso. El pronóstico depende de la causa subyacente, la gravedad del daño hepático y la respuesta al tratamiento. Algunos perros pueden recuperarse por completo, mientras que otros pueden requerir tratamiento de por vida para controlar su enfermedad hepática.

Prevención de la ALT Alta en Perros

Si bien no siempre es posible prevenir la ALT alta en perros, hay medidas que los propietarios pueden tomar para reducir el riesgo de enfermedad hepática:

  • Vacunación: Vacunar a los perros contra el adenovirus canino tipo 1 puede prevenir la hepatitis infecciosa canina, una causa importante de enfermedad hepática.
  • Control de parásitos: Controlar los parásitos internos y externos puede prevenir la transmisión de enfermedades que pueden afectar el hígado.
  • Dieta saludable: Alimentar a los perros con una dieta equilibrada y de alta calidad puede ayudar a mantener la salud del hígado. Evitar los alimentos procesados, los alimentos altos en grasas y los alimentos que contienen toxinas.
  • Evitar toxinas: Mantener a los perros alejados de toxinas ambientales, como pesticidas, herbicidas, productos de limpieza y medicamentos tóxicos.
  • Medicamentos con precaución: Utilizar los medicamentos con precaución y bajo la supervisión de un veterinario. Informar al veterinario sobre cualquier otro medicamento o suplemento que esté tomando el perro.
  • Revisiones veterinarias regulares: Llevar a los perros a revisiones veterinarias regulares puede ayudar a detectar problemas de salud temprano, incluyendo enfermedades hepáticas. Los análisis de sangre anuales pueden ayudar a detectar elevaciones de ALT antes de que se produzcan signos clínicos.
  • Control de peso: Mantener a los perros en un peso saludable puede prevenir la obesidad y la lipidosis hepática.

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