La Pasión Canina de la Reina: Conoce a sus Fieles Compañeros

La Reina Isabel II, un ícono del siglo XX y principios del XXI, no solo será recordada por su extenso reinado y su dedicación al servicio público, sino también por su profundo amor por los perros, particularmente los Corgis Pembroke Galeses. Esta relación, que se extendió por más de siete décadas, no fue simplemente una afición personal, sino que se convirtió en una parte integral de la imagen pública de la monarca y un símbolo de la Casa Real Británica. Entender la historia de los perros de la Reina Isabel es adentrarse en una faceta menos conocida pero igualmente significativa de su vida y reinado.

El Inicio de un Reinado Perruno: Susan y la Llegada de los Corgis

La historia de la Reina Isabel y sus Corgis comienza en 1933, cuando la entonces princesa Isabel, con solo siete años, conoció a Dookie, el Corgi Pembroke Galés de los hijos del Marqués de Bath. Aunque Dookie no era suyo, la joven princesa quedó cautivada por la raza. Unos años más tarde, en 1936, su padre, el entonces Duque de York (luego Rey Jorge VI), adquirió a Jane, una Corgi Pembroke Galés, y luego a Crackers, otro ejemplar de la misma raza. Estos perros se convirtieron en compañeros constantes de las princesas Isabel y Margarita, consolidando el amor de Isabel por los Corgis. Sin embargo, el punto de inflexión llegó en 1944, cuando, con motivo de su 18º cumpleaños, le regalaron a Susan, una Corgi Pembroke Galés que se convertiría en la matriarca de la "dinastía" de Corgis reales. Susan fue mucho más que una mascota; fue una compañera inseparable que acompañó a la princesa Isabel en sus primeros años de matrimonio e incluso en su luna de miel.

Una Dinastía Canina: La Descendencia de Susan

Susan demostró ser una excelente reproductora, y a lo largo de su vida dio a luz a numerosas camadas. De estas camadas surgieron los sucesores de Susan como compañeros caninos de la Reina Isabel. A lo largo de su reinado, la Reina Isabel tuvo más de 30 Corgis, todos descendientes directos de Susan. Estos perros no solo vivían en el Palacio de Buckingham, sino que también viajaban con la Reina a sus diversas residencias reales, incluyendo el Castillo de Windsor y el Palacio de Holyroodhouse en Escocia. La Reina Isabel se involucraba personalmente en el cuidado de sus Corgis, alimentándolos, paseándolos y supervisando su salud. Se dice que tenía un conocimiento exhaustivo de la genealogía de cada uno de sus perros y podía identificar a cada uno por su nombre y personalidad.

Más Allá de los Corgis: Otros Perros Reales

Si bien los Corgis eran los perros más conocidos de la Reina Isabel, no fueron los únicos que compartieron su vida. En la década de 2000, la Reina comenzó a criar Dorgis, una cruza entre un Corgi y un Dachshund (perro salchicha). Esta raza surgió de forma accidental cuando una de las Corgis de la Reina se apareó con un Dachshund perteneciente a la Princesa Margarita. La Reina Isabel también tuvo varios Cocker Spaniels, que utilizaba para la caza en sus propiedades rurales. Estos perros, a diferencia de los Corgis, no vivían en el Palacio de Buckingham, sino que residían en las fincas reales y participaban activamente en las actividades de caza.

Los Corgis en la Vida Cotidiana de la Reina

Los Corgis no eran simplemente mascotas para la Reina Isabel; eran miembros de su familia y parte integral de su vida cotidiana. Se dice que los Corgis tenían su propia habitación en el Palacio de Buckingham, donde dormían en cestas elevadas para evitar las corrientes de aire. La Reina Isabel se encargaba personalmente de supervisar su dieta, que consistía en una mezcla de carne, verduras y arroz preparada por chefs especializados. Los Corgis también acompañaban a la Reina en sus paseos diarios por los jardines del Palacio de Buckingham y participaban en sesiones de fotos oficiales. Su presencia constante en la vida de la Reina Isabel los convirtió en un símbolo de su cercanía y humanidad.

Los Corgis en la Cultura Popular

La popularidad de los Corgis de la Reina Isabel trascendió las fronteras del Reino Unido y se extendió por todo el mundo. Los Corgis se convirtieron en un símbolo de la monarquía británica y aparecieron en numerosas películas, series de televisión y libros. Se crearon juguetes, peluches y otros productos con la imagen de los Corgis reales, convirtiéndolos en un fenómeno cultural. La Reina Isabel era consciente de la popularidad de sus Corgis y a menudo hacía referencia a ellos en sus discursos y apariciones públicas. Su amor por los Corgis contribuyó a mejorar su imagen pública y la acercó a la gente común.

El Final de una Era: El Legado de los Corgis Reales

Con el fallecimiento de la Reina Isabel II en septiembre de 2022, llegó a su fin una era en la historia de los Corgis reales. En el momento de su muerte, la Reina Isabel tenía dos Corgis, Muick y Sandy, y un Dorgi llamado Candy. Estos perros fueron los últimos de la larga línea de descendientes de Susan que acompañaron a la Reina Isabel a lo largo de su vida. Tras la muerte de la Reina, los Corgis fueron adoptados por el Príncipe Andrés y su ex esposa, Sarah Ferguson, quienes viven en el Royal Lodge en Windsor. El legado de los Corgis reales perdura en la memoria colectiva como un símbolo del amor de la Reina Isabel por los animales y su conexión con la gente común. La raza Corgi Pembroke Galés, gracias a la Reina Isabel, ganó una popularidad mundial que continúa hasta nuestros días. Su dedicación a la raza y su cariño por sus perros contribuyeron a consolidar su imagen como una figura querida y respetada en todo el mundo.

Curiosidades Adicionales Sobre los Perros de la Reina Isabel

  • Nombres Significativos: La Reina Isabel a menudo elegía nombres con significado para sus perros. Susan, por ejemplo, era un nombre común en la época y reflejaba la sencillez y cercanía que la Reina quería transmitir. Otros nombres, como Windsor Loyal Subject (Súbdito Leal de Windsor), reflejaban el patriotismo y la lealtad a la corona.
  • Entrenamiento Personalizado: Si bien los perros tenían cuidadores dedicados, la Reina Isabel se involucraba en su entrenamiento, utilizando métodos suaves y basados en el refuerzo positivo. Se dice que era una experta en el lenguaje corporal canino y podía comunicarse con sus perros con facilidad.
  • Regalos y Homenajes: A lo largo de su reinado, la Reina Isabel recibió numerosos regalos relacionados con sus perros, incluyendo cuadros, esculturas y joyas. También se crearon sellos y monedas conmemorativas con la imagen de sus Corgis.
  • Protocolo Real: A pesar de ser perros reales, los Corgis no estaban exentos de seguir ciertas reglas de protocolo. Se les enseñaba a comportarse adecuadamente en presencia de invitados y a no interrumpir las reuniones oficiales. Sin embargo, la Reina Isabel a menudo hacía excepciones a estas reglas, permitiendo que sus perros la acompañaran en ocasiones informales y les brindaran consuelo y compañía.
  • Impacto en la Cría de Corgis: La Reina Isabel tuvo un impacto significativo en la cría de Corgis en el Reino Unido. Su preferencia por los Corgis Pembroke Galeses contribuyó a popularizar esta raza y a garantizar su supervivencia. La Reina también se preocupaba por la salud y el bienestar de sus perros, y trabajaba con criadores y veterinarios para mejorar los estándares de cría.

La Perspectiva Psicológica del Vínculo Reina-Perro

El vínculo entre la Reina Isabel y sus perros va más allá de una simple relación amo-mascota. Desde una perspectiva psicológica, este vínculo puede interpretarse como una fuente de consuelo, estabilidad y afecto incondicional en la vida de una figura pública sometida a una gran presión y escrutinio. Los perros, con su lealtad y cariño incondicionales, ofrecían a la Reina un refugio emocional y un escape de las responsabilidades y formalidades de su cargo. Su presencia constante en su vida diaria le brindaba una sensación de normalidad y conexión con el mundo exterior. Además, el cuidado de sus perros le permitía expresar su lado más humano y vulnerable, proyectando una imagen de cercanía y empatía hacia el público.

Los Corgis como Diplomáticos Silenciosos

Aunque no eran diplomáticos oficiales, los Corgis de la Reina Isabel desempeñaron un papel sutil pero importante en las relaciones públicas y la diplomacia. Su imagen amable y su presencia constante en eventos oficiales ayudaban a suavizar la imagen de la monarquía y a crear un ambiente más relajado y accesible. Los Corgis a menudo interactuaban con dignatarios extranjeros y visitantes, generando sonrisas y creando un punto de conexión común. Su presencia contribuía a humanizar a la Reina y a fortalecer los lazos entre el Reino Unido y otros países. En cierto sentido, los Corgis actuaban como embajadores caninos, promoviendo la buena voluntad y la comprensión mutua.

El Futuro de los Perros Reales

Con la llegada del Rey Carlos III al trono, el futuro de los perros reales es incierto. Si bien el Rey Carlos también es un amante de los animales, su preferencia se inclina más hacia los perros de razas de trabajo, como los Jack Russell Terriers. Es posible que el Rey Carlos adopte nuevos perros que reflejen sus propios intereses y personalidad. Sin embargo, el legado de los Corgis de la Reina Isabel perdurará en la historia de la monarquía británica como un símbolo de su amor por los animales y su conexión con el pueblo.

La Reina Isabel y sus perros: Un legado imborrable

La historia de la Reina Isabel y sus perros es una historia de amor, lealtad y compañía que ha cautivado a personas de todo el mundo. Los Corgis de la Reina Isabel no solo fueron sus mascotas, sino también sus confidentes, sus compañeros de viaje y sus embajadores silenciosos. Su presencia en la vida de la Reina Isabel contribuyó a humanizar su imagen y a fortalecer su conexión con el pueblo. El legado de los Corgis reales perdurará en la memoria colectiva como un símbolo del amor de la Reina Isabel por los animales y su dedicación al servicio público.

palabras clave: #Perro

Lea también:

¡Crea tu página web gratis!